lunes 10 de junio de 2019
La historia del “Smiley”: de logo corporativo a ícono internacional

La mente maestra detrás del círculo amarillo con dos puntos negros y una línea ondulada jamás imaginó el rotundo éxito de su símbolo y por esa razón nunca lo registró. De no ser por el trabajo de su familia, el nombre del inventor habría quedado en el olvido, mientras su creación serviría como el emblema de la felicidad mundial.  

La famosa cara es creación de Harvey Ball, un artista inglés quien diseñó la familiar cara amarilla para un cliente que solicitó un logo para levantar los ánimos de sus empleados en la oficina.

Con una inversión de 10 minutos y un pago de 45 dólares, Ball creó la popular carita feliz durante 1963, pero no fue sino hasta la década de los 70 cuando el logo comenzó a convertirse en marca.

Con la llegada del mundo digital, los emojis se han convertido en un lenguaje universal y sin duda uno de los más utilizados es la carita sonriente. El peculiar icono -conocido como Smiley– es un logo que cuando nació costó 45 dólares pero ahora factura 500 millones.

La historia de la famosa sonrisa

Harvey Ball cometió el error de no haberlo registrado como marca, por lo que muchas firmas comenzaron a utilizar la peculiar carita en botones, por ejemplo, llegando a vender más de 50 millones de piezas. Ante el escenario el periodista francés Franklin Loufrani registró el logo como un aviso a los lectores de que la noticia era positiva.

Su relación con las marcas

Casas productoras, marcas de consumo masivo y tiendas retail comenzaron a buscar al dueño de la firma para llenar sus empaques y demás materiales con caritas sonrientes que fueran empíricas al grupo de interés de ese momento.

No obstante, la popularidad del logo comenzó a caer hacia el año 1996, cuando la era digital estaba a punto de estallar y los intereses de las audiencias comenzaban a demandar una comunicación más directa y personal.

Este fue el momento que Loufrani aprovechó para dar un nombre y crear una marca registrada alrededor de su cara feliz, ya que hasta el momento, tan solo tenían la propiedad de dicho Smiley, con lo que cada persona podría llamarlo como quisiese. Así nació The Smiley Company.

La primer serie de emojis

Este movimiento se acompañó de un cambio radical en el “producto” que fue adaptado a la era de la tecnología al adoptar un diseño en 3D además de nuevas versiones de Smiley.

Así en el año 2001, Loufrani lanzó más de 470 versiones de esta carita, lo que supuso el primer conjunto de emojis de la historia, que bajo la marca The Smiley Company, empezó venderse como licencia para compañías como Samsung o Nokia.

De este modo, The Smiley Company factura actualmente unos 500 millones de dólares de forma anual, con acuerdos con compañías como Nutella, McDonald’s, Dunkin ’Donuts o Coca-Cola, según lo dicho por The Hustle.

El valor de la propiedad intelectual

Esta historia es el mayor ejemplo del valor de negocio que tiene la propiedad intelectual. En muchas ocasiones suele subestimarse lo que en términos de ingresos puede entregar un logo, slogan o jingle a una empresa.

Un logo creado en 10 minutos logró convertirse en toda una marca que genera facturas millonarias año tras año.

De esta manera las marcas deberían tratar con más rigor las acciones para proteger su propiedad intelectual, activo que aporta el 80% del negocio para cualquier empresa, de acuerdo con IE Business School.


Adaptado de: https://www.merca20.com/smiley-un-simple-logo-que-convertido-en-emoji-factura-mas-de-500-millones-de-dolares/


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