lunes 29 de julio de 2019
7 “consejos profesionales” que son perlas de sabiduría para los creativos novatos

Una cosa que a menudo escucho de los creativos más jóvenes de la industria publicitaria es la decepción por la sabiduría que les otorgan los íconos de la industria, los gurús y los influencers variados, porque rara vez es de uso real. A los gurús de la publicidad se les llena la boca asegurando que hay que asumir riesgos, no perder la pista a los sueños e inocular elevadas dosis de pasión en todos los proyectos que llegan a sus manos. Pero, ¿son realmente útiles tan elevados (y trilladísimos) consejos para el devenir diario de los creativos más bisoños? Probablemente no.

Rachid Ahouiyek, director creativo de Iris y con varios años de experiencia sobre sus espaldas en la arena de la publicidad, desgrana en un artículo para Muse siete "consejos profesionales" que puede utilizar de inmediato. "Cosas que he aprendido que me han servido bien. Están inclinados hacia los creativos, pero como una salsa picante decente, deberían funcionar para todo". 

1.  Póngase en los zapatos de todo el mundo

En la galaxia publicitaria en particular y en el universo laboral en general, la empatía es absolutamente clave. Es necesario comprender (o al menos intentarlo) las esperanzas y los miedos que carcomen por dentro a cuantos tenemos a nuestro alrededor. Y para ello hay que prestar mucha atención al lenguaje corporal y a las palabras de quienes tenemos enfrente (en particular si son clientes). La empatía no reparará automáticamente relaciones teñidas de complejidad, que las hay en enorme cuantía en la industria publicitaria, pero hará mucho más fácil el viaje que deben emprender las personas involucradas en tales relaciones.

2.  No confíe demasiado en la atención que van a recibir sus ideas

Sea emprendedor en todo momento. No asuma que las cosas se resolverán por sí mismas.  Puede que la idea que tenga entre manos sea muy innovadora y original, pero si se la presenta al cliente con un Power Point de 154 diapositivas es muy probable que su grandeza creativa se diluya. Para que la idea deje huella en el anunciante y éste tenga a bien aprobarla es a menudo mucho mejor presentar un vídeo simple que resume la estrategia, la idea y la ejecución de una manera que el cliente no puede arruinar al presentar internamente. 

3.  Aprenda a jugar al rugby (en sentido metafórico)

Los creativos deben ser conscientes de que las ideas que brotan de sus cabezas son como un balón de rugby. Todo el mundo quiere echar el guante a su balón. Pero ese balón debe ser protegido con uñas y dientes en el terreno de juego para esquivar eventuales daños (siendo los más graves los infligidos por la mediocridad). Y sólo debe ser pasado a otra persona cuando su dueño, el que lo ha agarrado por primera vez, siente que de verdad ha llegado el momento de que la pelota cambie de manos.

4.  Sea (soberanamente) estúpido

No se trata del poder de la estupidez: los creativos ya deben saber su valor. Se trata de que todos los demás acepten su valor. Es por eso que las tormentas de ideas son tan horribles. Solo una minoría generalmente tolera el flujo constante de tonterías BS que necesitas para descubrir algo de oro. A medida que las personas, el espacio y el tiempo le suceden a su idea, se volverán más y más débiles, pero algo con grandes reservas de estupidos puede resistir casi cualquier cosa, lo que le permite llegar a la ejecución con algo de magia intacta. 

Así que permita que florezca la insensatez, luego agregue algo inteligente, NO al revés. Como dijo el gran Richard Russell: "Estamos dando vueltas en algo grande, y cada día el círculo se hace más pequeño". Si no es estúpido para empezar, cópielo.

5.  7/10 está bien (a veces)

Recoja esa idea que acaba de arrojar al cubo de la basura. La grandeza es un objetivo sumamente loable, pero lamentablemente no logra anidar en todos los proyectos (y no hace falta que lo haga tampoco). Además, con la grandeza permanentemente en pie de guerra, la vanidad no tarda en emerger y quienes se ponen la vanidad por montera y no logran mirar más allá practican muy a menudo el esclavismo con las personas que tienen a su alrededor (incluso si son sus propios clientes).

6.  Mantenga a raya los humos (para que no se le suban)

En muchas agencias de publicidad los creativos son elevados a la categoría de directores creativos en un santiamén. Y no pocos utilizan tal cargo como una suerte de altar al que se elevan y no se dignan jamás a bajar. A los buenos directores creativos no se les paga, sin embargo, para caminar por las agencias como "semidioses" y mirar eternamente por encima del horno a la plebe creativa. Se les paga en realidad para inspirar, enseñar y procurar aliento a sus empleados (por mucho que a algunos se les olvide).

7.  No olvide que a la gente le cuesta horrores cambiar

Si la cultura del equipo que le ha tocado en suerte en una agencia no resulta de su gusto, lamentablemente ninguna operación de "maquillaje" (aderezada con una cuantas charlas motivacionales) va a cambiar nada. Para que realmente tenga lugar el ansiado cambio, hay que abrir la puerta a nuevas personas, con la esperanza de que éstas superen eventualmente en número a quienes forjaron la primera cultura de trabajo y se abra paso eventualmente a una nueva manera de hacer las cosas.


Adaptado de: https://musebycl.io/musings/8-pro-tips-young-creatives-can-actually-use-right-now


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