lunes 18 de noviembre de 2019
5 trampas mentales que matan la productividad

Algunas veces se ha sentido frustrado por las pocas tareas que ha logrado tachar de su larguísima lista de tareas al final del día? Debería saber que no es el único con ese sentimiento de culpa emanado de su propia improductividad.

Un informe de RescueTime, concluye que sólo el 26% de la gente se las ingenia para salir de la oficina habiendo terminado todas las tareas que se había propuesto a hacer a lo largo del día.

Como humanos que somos no podemos pretender ser robots de la productividad y optimizar todos y cada uno de los segundos de nuestra vida. Sin embargo, podemos sacar a relucir nuestra propia productividad y liberarnos de algunos errores mentales, los cuales disecciona a continuación Harvard Business Review:

1.  Sobrestimar el tiempo que conseguimos estar concentrados a lo largo del día

Los proyectos creativos a largo plazo, el pensamiento estratégico y la construcción de relaciones (a ser posible duraderas) requieren elevadas cantidades de concentración.

Muchas veces pecamos de optimistas y nos convencemos de que tenemos en realidad todo el día para realizar este tipo de tareas. ¿El problema? Que las reuniones, los emails y las llamadas telefónicas nos ocupan buena parte de nuestro tiempo en la oficina, tanto que la gente dispone habitualmente de tan solo una hora y 12 minutos de tiempo 100% libre de interrupciones a lo largo del día.

Si sabemos que vamos a disponer de muy poco tiempo, fuera de las interrupciones en nuestra jornada laboral, debemos dar prioridad a aquello que realmente lo requiere y estar atentos a eventuales distracciones. Cuando seamos conscientes de esto debemos volcar nuestros esfuerzos en tareas más livianas y de carácter meramente administrativo.

2.  Pasar por alto métodos eficaces que parecen excesivamente aburridos o simples

Probablemente hayamos oído hablar que la meticulosa planificación de todas las tareas que vamos a emprender nos ayudará a sortear eventuales obstáculos. Y también que dividir tareas de gran envergadura en tareas más pequeñas nos ayudará a reducir de manera considerable nuestra fatiga mental. Sin embargo, a menudo desechamos tales trucos por considerarlos viejos y mandados a recoger.

Si somos dueños de un sentido de individualismo nos costará asumir como propias soluciones aparentemente trilladas (por ser utilizadas por todo el mundo). Pero pensando de esta manera estaremos incurriendo obviamente en una trampa mental.

3.  Pensar en el cambio como en un "todo o nada"

En ocasiones sospechamos que un pequeño cambio en nuestros hábitos podría ayudarnos a ser más productivos, pero aun así sicológicamente nos resistimos a hacerlo porque tendemos a pensar en los cambios como en un "todo o nada".

Si en lugar de maximizar minimizamos y quitamos hierro a los cambios que nos disponemos a emprender, nuestra resistencia a los cambios menguará notablemente.

4.  Olvidar cómo se hacen tareas recurrentes pero infrecuentes

Si somos conscientes de que tarde o temprano nos volveremos a enfrentar a una tarea rutinaria pero molesta, deberíamos tomarnos la el trabajo de tener a mano instrucciones para acometerla sin perder nuestro valioso tiempo.

5.  Subestimar los costes de las tareas que son insignificantes

Esos 10 minutos que invertimos buscando nuestras llaves o respondiendo a un email que no precisa una respuesta inmediata parecen pocos, pero sumados a otras muchas "pequeñas cosas" esos 10 minutos terminan devorando una buena porción de nuestro tiempo.

Por eso conviene aprovisionarse de sistemas para cortar las alas a tareas insignificantes que nos roban tiempo para desarrollar las tareas verdaderamente importantes y prioritarias.


Adaptado de: https://www.marketingdirecto.com/marketing-general/tendencias/5-errores-mentales-ponen-productividad-soga-cuello


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