viernes 22 de noviembre de 2019
El engagement de los empleados, el músculo que deben ejercitar con más intensidad las marcas

Las marcas a veces pasan por alto que su fortaleza son las personas que están detrás y sin las cuales su mera existencia sería impensable.

Son las habilidades, el know-how y sobre todo el engagement de los empleados los que ponen a volar a las marcas y les permiten enfrentar los desafíos que salen a su paso convirtiendo los fracasos eventualmente en oportunidades.

Pero, ¿cómo se cultiva el engagement de los empleados en un momento en el que las necesidades y la expectativas de los colaboradores bailan al frenético son que marcan los cambios?

A esta pregunta hay muchísimas respuestas posibles, pero una cosa parece clara: para lograr el engagement del trabajador se necesita mucho más que futbolines y neveras llenas a rebosar de comida y bebida.

La ponencia que la doctora, escritora y speaker Nupur Kohli ha presentado en los Epica Creative Circles, inició haciendo referencia al estrés que con tantísima frecuencia agobia a los empleados, en particular a los que se desarrollan profesionalmente en el universo de la creatividad.

Al fin y al cabo, los profesionales de la creatividad están obligados a desarrollar siempre algo nuevo y son permanentemente confrontados con "deadlines" casi imposibles.

En una industria como la creativa, el estrés es en muchos sentidos un mal necesario (y por ende, prácticamente inmortal), ¿de qué simiente brota la lealtad de los empleados (por mucho que estén estresados)? Lo cierto es que "casi cualquier marca puede hacer sonreír a sus empleados, pero muy pocas logran hacerles felices", afirma Kohli.

A la hora de llevar en volandas el engagement de sus empleados las marcas deben poner necesariamente el acento en la salud de sus empleados (puesto que la salud de sus empleados es también la suya propia). Las empresas que no velan por la salud de sus empleados (en el plano físico y emocional) están abocadas a enfermar tarde o temprano, dice Kohli.

A los empleados, más allá de cuidarlos en el plano de salud, hay clavarles el aguijón de la felicidad. "Si las marcas no se preocupan de hacer felices a sus empleados, ¿cómo van a hacer felices a sus clientes?", se pregunta Kholi. "Del mismo modo que las empresas hacen todo lo posible y lo imposible para lograr enamorar a sus clientes, debería hacer también lo propio con sus trabajadores", recalca.  Al fin y al cabo, el talento es uno de los bienes (intangibles) que añaden una pátina más valiosa a las marcas.

Junto a la salud y la felicidad es importantísimo agasajar a los trabajadores con elevadas dosis de confianza. Para prosperar y sentirse comprometidos con las marcas los empleados necesitan ser conscientes de que son portadores realmente de significado (y que ese significado cobra sentido en todo lo que hacen).

Mimar el significado (el emanado de sus tareas) y la confianza en sí mismos que tienen los empleados es también apostar por la inclusión y estar dispuestos a compartir con ellos toda una pléyade de cosas: desde el tiempo al espacio pasando por los servicios.

Para retener al talento y convertir a sus trabajadores en una fortaleza de primer orden "las marcas deben ser tan buenas que su plantilla no pueda permitirse el lujo de ignorarlas", concluye Kohli.


Adaptado de: www.marketingdirecto.com


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