viernes 06 de diciembre de 2019
El viaje de un retador a través de dos décadas.

“Lecciones que aprendí en 20 años de correr en David & Goliat. Desde que tengo memoria, siempre quise crear un entorno de agencia que inspirara a las personas a asumir desafíos. Una cultura que proviene del núcleo de quién soy y mejor refleja mi creencia de que todos somos retadores en el fondo.

Las lecciones que he obtenido durante esas dos décadas han sido increíblemente informativas. Lecciones que apreciaré para siempre. Comenzar su propia tienda nunca es fácil. Pero si tiene la motivación correcta, la voluntad y la resistencia para prevalecer, puede crear cualquier cosa”, afirma David Angelo.

Crecer profesionalmente en una industria tan competitiva como la publicidad es complicado, muy complicado, pero puede convertirse en una tarea más o menos asequible si echamos manos de estos prácticos consejos que nos da David Angelo, fundador y presidente de la agencia David & Goliath:

1. Hay que posicionarse (de manera urgente) sobre algo. Para triunfar en la industria publicitaria uno debe tener una idea muy clara de quién es, de cuáles son sus valores y de inyectarle tales valores a todo lo que hace.

2. Trabajar en cosas que tengan impacto más allá de la industria publicitaria. Un buen publicitario alumbra campañas de las que sus clientes se sienten orgullosos y que hacen añicos (para superar ampliamente) sus objetivos iniciales.

3. Cuando uno hace lo que ama, no hay distancia entre el hogar y el trabajo. Incluso si para desplazarse al trabajo un publicitario invierte una hora de su tiempo (de ida y de vuelta), éste no sentirá ese tiempo como perdido (siempre y cuando, eso sí, ame realmente lo que hace).

4. Detrás de cada revés hay siempre una gran oportunidad. Todos experimentamos reveses de vez en cuando. ¿Lo mejor? Que terminamos acostumbrándonos a ellos. Y en lugar de poner el acento en la tormenta que lleva aparejada un problema, terminamos fijándonos en el arcoíris que termina dibujándose en el horizonte tarde o temprano.

5. No hay que olvidarse de ejercitar el músculo izquierdo del cerebro. Los creativos están obligados a desarrollar el hemisferio derecho del cerebro, aquel en el que está alojada la creatividad en estado puro. Sin embargo, para que la creatividad dé resultados verdaderamente óptimos sobre la mesa ésta debe ser domesticada por la razón. Se trata de hallar el equilibrio perfecto entre emoción (la cuna de la creatividad) y razón.

6. Nadie mostrará tanta pasión en su trabajo como aquel que directamente lo emprende. Por mucho que los publicitarios agasajen a sus clientes con inspiradísimas campañas, nadie se sentirá tan orgulloso de ellas como aquellos que las han alumbrado. Por esta razón conviene que los publicitarios inspiren a sus clientes diariamente y no sólo de vez en cuando con alguna que otra campaña más o menos inspirada.

7. Con los clientes hay que tener paciencia. Para ganarse la confianza de un cliente a veces hay que dejarse derrotar antes por él.

8. Los becarios merecen idéntico respeto que los jefes. En una agencia todos son portadores de ideas valiosas y por esta razón el respeto se reparte en idénticas proporciones a becarios y a jefes (o así al menos debería hacerse siempre).

9. Construir una cultura. Las grandes agencias son mucho más que compañías, son culturas cuyo último objetivo es ayudar a sus empleados a dar lo mejor de sí en términos creativos y a superar sus miedos.

10. Trabajar con pocos recursos espolea la creatividad. A veces la mejor creatividad brota de la escasez de recursos. Una buena campaña no necesita un presupuesto gigantesco para toparse de bruces con el éxito.

11. No se puede gustar a todo el mundo. Habrá quienes siempre aprecien nuestras ideas y también quienes, por falta de "feeling", sean incapaces de conectar adecuadamente con ellas. Lo importante es tener muy claro quiénes somos y jamás titubear.

12. Compartir la cultura propia con el mundo. Una buena agencia debe crear una cultura tan inspiradora que trascienda los muros de la agencia y que tenga también impacto más allá de tales muros.

13. Alentar el sentimiento de unión entre empleados. Ese sentimiento de unión es llevado en volandas en último término por la cultura, ese que logra que los empleados abandonen las agencias (si eventualmente lo hacen) con mucho más que un gran porfolio bajo el brazo.

14. No olvidar a aquellos que estuvieron ahí en los momentos más duros. Aquellos de cuyos labios brota con extraordinaria facilidad la frase "Confía en mí" son habitualmente los menos merecedores de la confianza de su interlocutor. Son aquellos que no se separan de nuestro lado incluso en los momentos más difíciles a quienes debemos rendir de verdad tributo.

15. No excluir jamás lo imposible. Con la creatividad a nuestra vera nada, absolutamente nada, es imposible. Todo, también lo aparentemente más loco, puede suceder.


Adaptado de: https://musebycl.io/musings/20-lessons-ive-learned-20-years-running-davidgoliath


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