jueves 11 de noviembre de 2021
Timoteo: la importancia de creer en lo positivo

Corría el año 1981 y Jairo Rueda, creador de Timoteo, estudiaba biología, pero decidió cambiarse a diseño industrial: “Era una carrera muy cara para mí por los materiales, entonces, buscando la forma de financiarla, más allá de lo que me daban mis papás, se me ocurrió hacer caricaturas”, afirma Rueda.

En medio del panorama convulsionado que ocupaba las páginas de la prensa por ese año, Jairo Rueda quiso proponer algo diferente. Rescató un dibujito que hacía en sus cuadernos un par de años antes y se le ocurrió volverlo historieta.

Sus primeros trabajos fueron tiras cómicas en periódicos como La República y El Tiempo; hasta 1984, cuando fue inaugurado el primer local en la Zona Rosa de Bogotá, que funcionaba como taller y punto de venta.

Timoteo se trataba de un personaje extraño con una nariz grandísima que de frente parecía que no tuviera cara: “mal dibujado porque no es que yo fuera Miguel Ángel”, afirma Jairo. Era un vagabundo, vivía en un parque y los personajes que lo rodeaban eran gorriones, ratones, nubes. Además, el muñeco no hablaba, sino que pensaba y así era cómo se relacionaba con quienes lo acompañaban, buscando siempre lo positivo del momento. Para terminar de englobar el concepto, Rueda ablandó la letra de diseñador, que consideraba muy tiesa, logrando acercarla al carácter del naciente Timoteo.

El que se atreve a ser distinto le toca más duro, pero logra mejores resultados”. Y al reflexionar sobre el presente, sobre los cambios en la percepción de las relaciones, Jairo afirma: “Son signos de los tiempos, pero considero siempre que es algo cíclico. Volverá a haber una oleada de abrazos, de sonrisas, de cariño porque nos está haciendo falta”, afirma. Para él la ilusión de la juventud es una constante, solo cambia un poco la forma.

Grande o pequeño, Timoteo se convirtió en un valor cultural en la Colombia de finales de siglo. Un personaje que no cargaba una bandera amarilla, azul y roja, que no era patriotero, ni tenía filiación política. Que, de hecho, es medio andrógeno y no encaja en ningún molde. Pero que, como sentencia Rueda, “era más colombiano que una arepa”. Uno con el que el artista tiene un enorme sentimiento de gratitud porque hasta hoy le sigue enseñando y, a través del cual, le agradece a la gente:

 “Quiero dar gracias al público, a tanta gente que creyó en esto. El orgullo más grande para mí es haberles servido y haber aprendido. Gracias porque ustedes me ayudaron a entender mi esencia a través de lo que me compartieron”. Y de todo esto vivido, Jairo hace énfasis en que Timoteo siempre nos recuerda la importancia de creer en lo positivo.


Adaptado de: www.radionica.rocks/artes/timoteo


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