lunes 30 de octubre de 2017
La publicidad no morirá. Y, si lo hace, regresará de su tumba

Mañana se celebra el Día de Halloween y la muerte se ha convertido en un tema recurrente. Lo mismo le sucede a la publicidad tradicional. Echemos un vistazo a la historia.

Cuando la radio hace unos años se erigía como el medio de comunicación predilecto, muchos anunciaron la muerte de los anuncios impresos. Pero años después la radio fue reemplazada por la televisión y la publicidad, también murió. Lo mismo sucedió con la llegada de internet y los nuevos formatos. No han faltado nunca las voces que la han enterrado sin piedad.

Podemos decir que la publicidad es la única industria que de cierta manera muere cada vez que se produce un avance. Pero ahí sigue. Esto nos lleva a plantear una visión diferente: ¿no será que no hemos acabado de entender lo que significa la publicidad?

La publicidad, ese concepto que ha muerto ya varias veces y siempre regresa de la tumba, es definido de la siguiente forma por la Real Academia de la Lengua Española (RAE): “conjunto de medios que se emplean para divulgar o extender la noticia de las cosas de los hechos (…) Divulgación de noticias o anuncios de carácter comercial para atraer a posibles compradores, espectadores o usuarios”.

Esencialmente la publicidad es un conjunto de técnicas utilizadas para describir o llamar la atención sobre un determinado producto, servicio o evento. ¿Cómo va a morir algo que es inherente a la capacidad comunicativa del ser humano? ¿por qué seguimos matando una y otra vez a la publicidad? La respuesta a estos interrogantes puede encontrarse en los propios profesionales de la industria.

Estos profesionales son buenos a la hora de comercializar productos y crear estrategias atractivas que marquen la diferencia respecto a los competidores. Partiendo de esta base volvamos al planteamiento con el que abríamos este artículo.

Cuando la radio sustituyó en cierto modo a la prensa escrita como el medio de comunicación de masas, seguro que algunas agencias utilizaron todo su ingenio para poner de relieve esta situación y comenzar una narración en favor del novedoso medio de turno. Un movimiento con el que seguramente consiguieron cerrar negocios. Esta es sólo una teoría. Podemos recurrir a aquello de que hasta la mala publicidad es buena ya que no importa lo que se diga de uno. Lo importante es que se hable. Estas reflexiones conforman una visión en cierto modo vanidosa de la publicidad. Pero es la realidad. La publicidad sobre publicidad genera más publicidad.

Lo único cierto es que la publicidad nunca va a morir. Es inherente al ser humano. Indestructible ya que el capitalismo no funciona sin publicidad. Es posible que ni siquiera la democracia funcione sin publicidad.

No importa lo que esté por venir. La publicidad no morirá. Y, si lo hace, tenga por seguro que acabará regresando de su tumba.


Adaptado de: https://www.marketingdirecto.com/marketing-general/tendencias/publicidad-murio-muere-ahora-seguira-muriendo-siempre-regresara-tumba


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