lunes 26 de marzo de 2018
8 señales que identifican a los jefes “radioactivos”

El liderazgo es un don que indudablemente debería formar parte del ADN de todos aquellos que son jefes y tienen personas a su cargo. Sin embargo, muchos jefes no tienen el gen del buen liderazgo sino que despliegan actitudes tóxicas con sus subordinados.

Más preocupante aún es el hecho de que muchos jefes son pésimos líderes sin ser realmente conscientes de ello y se creen dueños de excepcionales cualidades (que son en realidad venenosos defectos).

Si es jefe quizá debería prestar atención a las señales que recoge a continuación Inc.:

1.  Se siente frustrado cuando tiene que entrenar a un empleado para desarrollar una habilidad concreta.

Los buenos jefes son excelentes “coaches” y disfrutan compartiendo su sapiencia con sus trabajadores.

2.  Siente que debe mirar de arriba abajo (y con lupa si hace falta) el trabajo de sus subordinados.

Este hábito es en realidad una forma de “micromanaging” y es percibida como terriblemente tóxica por parte de quienes la padecen.

3.  No le interesa nada sobre sus empleados (salvo constatar si están haciendo bien su trabajo).

Los buenos jefes son propietarios de elevadas dosis de inteligencia emocional y saben que cuidar a sus empleados es vital para ganarse su respeto y su confianza.

4.  Siente que su atención está dividida en múltiples direcciones.

La falta de control y la incapacidad para llevar las riendas son síntomas más que inequívocos de la pobreza de liderazgo. Si un líder no es capaz de gestionar adecuadamente su eficacia y su productividad, no puede esperar que los demás hagan lo propio.

5. Prefiere estar encerrado en su despacho a conversar con su equipo.

Las tendencias de índole antisocial son una señal (alarmante) que delata a quienes andan a la gresca con el liderazgo.

6. Está convencido de que el crecimiento profesional de sus empleados les incumbe a ellos personalmente, no a usted.

Los líderes que invierten en el éxito laboral de sus trabajadores son recompensados con lealtad y retención. Y logran así mismo dotar de más valor a sus propios trabajadores.

7. No se le pasa por la cabeza aumentar el tamaño de su equipo porque cree que éste ni está siquiera capacitado para hacer realidad los objetivos que tiene actualmente en mente.

Los buenos jefes no pierden jamás de vista el crecimiento de sus propios empleados y los motivan constantemente.

8. Odia que ciertos empleados sean dueños de habilidades que usted no tiene (y que le hacen necesariamente dependiente de ellos).

Los mejores líderes conocen al dedillo sus propias fortalezas y no se sienten en modo alguno amenazados por los puntos fuertes de los miembros de su equipo.

 

Si se reconoce en alguna de estas, puede ser, sin saberlo, un jefe “radiactivo” que provoca terror a su paso.


Adaptado de: https://www.marketingdirecto.com/marketing-general/tendencias/8-sintomas-inequivocos-es-jefe-radiactivo-nadie-quiere-tener-cerca


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