viernes 13 de abril de 2018
El marketing, el arte de persuadir, nació hace 6.000 años y lo inventó Satanás

El verdadero inventor del marketing, que es arte de persuadir a la gente para elegir algo sobre el resto, fue Satanás hace 6.000 años, cuando en forma de serpiente, convenció a Adán y Eva de morder el fruto prohibido.

El célebre episodio de la serpiente y la manzana (con Adán y Eva como protagonistas) es el primer incidente registrado de lo que es, ha sido y será siempre el marketing: convencer a alguien de que un producto concreto es mejor que el resto.

John Harrison en un artículo para CEO Today Magazine, explica: “Satanás (o más bien la serpiente a quien había tomado prestado su traje) se las ingenió para dotar a sus manzanas de un fenomenal posicionamiento de marca, tanto que Eva primero y Adán después no pudieron resistirse a hincar el diente al fruto prohibido”.

Teniendo en cuenta que el marketing consiste básicamente en persuadir a alguien de que una marca concreta es mejor que el resto, esta disciplina entra en escena cuando la oferta aventaja a la demanda, si bien también aflora cuando la demanda gana claramente la partida a la oferta (como bien queda demostrado en el caso de Tesla y sus larguísimas listas de espera).

Es una verdad que incomoda y que algunas marcas preferirían omitir, pero es también una realidad que el consumidor está ahogado por la cantidad de oferta (muchas veces idéntica) que lo rodea.

El marketing existe para ayudarle a silenciar esa auténtica vorágine de productos que le gritan (hasta dejarle sordo) desde las estanterías de los supermercados. El último objetivo del marketing es auxiliar al consumidor levantando la bandera de la persuasión.

Siendo el marketing tan importante, que ayuda a las marcas a imponerse sobre la competencia que hay a su alrededor, ¿por qué son sus presupuestos los primeros que se recortan en tiempos de crisis? ¿Por qué los directores de marketing son los directivos con mayor “tasa de mortalidad” dentro de las empresas?

“De la mala prensa del marketing en los entornos corporativos son responsables hasta cierto punto los propios marketeros, que tienden a complicar las cosas hasta el infinito y más allá.  Existen muchos marketeros que se concentran en aspectos absolutamente periféricos a la que es su profesión para dejar de lado el que realmente es su cometido: espolear, con el marketing a su lado, el éxito de la marca que les tiene en nómina.

En el transcurso de los últimos 6.000 años la cantidad de canales, tácticas, herramientas y tecnologías que los marketeros tienen a su disposición ha crecido como la espuma (y teñido quizás de una espesa neblina la verdadera esencia de su trabajo).

Sin embargo, el rol del marketing, concluye Harrison, continúa siendo el mismo que cuando Satanás tuvo a bien inventarlo hace ya seis milenios: convencer a la gente de que una opción concreta es mejor que el resto de opciones que hay a su alrededor.


Adaptado de: https://www.marketingdirecto.com/marketing-general/marketing/por-que-verdadero-perfido-inventor-marketing-fue-satanas


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